El proyecto de ley busca poner fin a las deudas bancarias que afectan a millones de estudiantes y familias chilenas, proponiendo una reorganización y condonación de las deudas asociadas al CAE, al Fondo Solidario (FSCU) y los Créditos CORFO, permitiendo la condonación total o parcial de las deudas educativas, dependiendo del caso.
El nuevo sistema de financiamiento, FES, ofrece una mayor flexibilidad en su uso, con porcentajes del 50%, 75% y 100% de los valores regulados de aranceles y matrículas. Además, se establece un límite para evitar pagos excesivos y asegurar que ningún estudiante quede sin financiamiento.
El FES no es un impuesto, ya que no es obligatorio y no está asociado a una contraprestación estatal específica. Es un sistema de financiamiento público voluntario, tanto para instituciones como para estudiantes, distinto a un crédito y sin la participación de los bancos.
Las estimaciones de la Biblioteca del Congreso Nacional y la University College London (UCL) coinciden en que entre el 60% y el 74% de las personas pagarían menos con el FES que con el CAE. En promedio, las familias pagan un 14% de sus ingresos mensuales con el CAE, mientras que con el FES solo pagarían un 4%. Un ejemplo: una persona que gana $800.000 pesos con el CAE pagaría $114.000 mensuales, mientras que con el FES solo pagaría $32.000.
Este cambio se logra al eliminar la participación de los bancos, lo que también reduce los costos para las instituciones de educación superior y el Estado.
Además, el FES permite una administración más eficiente, reduciendo los gastos de cobranza y poniendo fin a los pagos de garantías a favor de los bancos. También se contempla el uso de excedentes del Fondo Solidario en las universidades del CRUCH. El proyecto establece que los recursos se destinen exclusivamente a propósitos educativos, asegurando la transparencia y efectividad del sistema.
Estamos construyendo un sistema más justo para las personas y más eficiente para el país. Cada peso que hoy se pierde en ineficiencias, con este proyecto, se transforma en recursos para otras necesidades, como el sistema escolar y parvulario, pero también para investigación, creación e innovación.
Este proyecto no divide a Chile, lo une. El FES propone una solución justa y fiscalmente responsable a la pesada deuda estudiantil y a la necesidad de otorgar sostenibilidad al sistema. El fin al CAE es un consenso en la sociedad chilena, es un acto de justicia social que, además, ayuda a garantizar el acceso de millones de estudiantes a la educación superior.